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DOS FESTEJOS Y UNA ESPERANZA - por Bobby Stone
02.Apr.2009
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Estudiantes de la Plata 0 Racing Club 0


Sabemos muy bien que jugar en La Plata, siempre fue una parada difícil. La última victoria, si mal no recuerdo, fue en aquel 2 a 3 con el equipo de “Mostaza” campeón del 2001.





El “plus” del partido era, que Estudiantes si bien venía bajoneado en el campeonato, por la Libertadores traía a su favor una goleada con “jogo bonito” incluido. Nosotros, por nuestra parte, el triunfo ante el equipo “Tomba,” pero con muchas dudas, muchas lesiones y más que nada muchas necesidades de puntos, que casi siempre te juegan en contra con el tema de “jugar tranquilos”.





Ese era el panorama en general, donde a ambos equipos no les sobraba mucho. Así fue el juego, un partido más que discreto, donde tuvimos un par de posibilidades con Caballero que no pudo concretarlas y un gol anulado.





Lo único que rescato positivo de este partido, es que en otras circunstancias, es decir con LLop, este partido lo hubiésemos perdido. Ahora, somos más concientes que no tenemos delantera, de esas que te meten miedo o que siempre acompañados por la buena fortuna, te vacunan en cada ataque.





Pero no desesperamos y nunca perdimos la cordura en la faz defensiva. Es un equipo clásico a los que arma Caruso Lombardi. Es decir, vamos a mantener un punto que arriesgar a ganar tres y en ese intento de aventura, quedarnos con las manos vacías.





Seguramente que a lo largo del campeonato, cada vez que juguemos de visitante, este tipo de partido lo veamos tal cual fue presentado el domingo pasado.


Pero el hincha, que si la pelotita no entra se pone de la nuca, creo que está comprendiendo, que en este momento de las circunstancias, es mas productivo salvar la promoción o el descenso, que lograr la concreción de goles, pero perdiendo los partidos.





Para el hincha de Racing bailar con la más fea fue un “clásico”; pero parece que llegó el momento de elegir para el baile no la más linda, que es casi imposible llegar, pero tampoco con la más fea, así que buscando en el montón alguna “pasable” deberá contentarnos.


Cerrando el tema, dejar que Caruso Lombardi siga con este esquema austero jugando de visitante y sólo arriesgando a ganar los tres puntos de local, parece ser la variable que marca el camino apropiado.





Saliendo del contexto futbolístico, hubo ciertas actitudes del nuevo técnico, que personalmente no me gustaron, aunque ya dije anteriormente que su personalidad “showman” no me agradaba. Lo técnico de su trabajo, es distinto a la personalidad del individuo. Ambas actitudes no las podemos escindir.





Sigo insistiendo, a mi entender, me cae mal esa postura que adopta el técnico, que ante un micrófono o una cámara tenga que estar siendo un “show” aparte. Vive vendiéndose en forma constante. Quizás, insisto, sea yo quien tiene el delirio de ver estos personajes, ya sea jugadores como dirigentes o técnicos, que han venido a Racing, a mostrarse, a venderse, sin importarles para nada el sentimiento del hincha, que he quedado susceptible a actitudes de este calibre.





Pero no puedo escapar a la zozobra cuando lo vi entrar al campo de juego con una sonrisa ganadora festejando con la hinchada de Estudiantes y tarareando el cántico “pincha rata” y como frutilla del postre exhibir una pulserita con los colores platenses.





Hoy está trabajando para Racing. Sabe bien que estamos pasando un momento futbolísticamente hablando, difícil, que venimos de salir de un “drama” institucional que nos desangró durante diez años. Estamos curtidos de pena y gambeteando día a día a la fortuna para que se ponga de una vez por todas de nuestro lado.





Tenemos todas nuestras esperanzas e ilusiones puestas en sus manos y como acróbata para lucirse no puede estar haciendo malabares con ellas. Señor Caruso Lombardi, respetamos hasta ahora su trabajo, respete nuestro sentimiento y respete el nombre de este club “grande” que le abrió sus puertas.





Este club que acaba de cumplir 106 años. Que le está dando la misma posibilidad que usted tiene. Es decir, a usted se le da la posibilidad que se lo conozca, se lo exhiba y le de prestigio y respeto, por ser técnico de Racing Club.


Ser el técnico que futbolísticamente puede sacarlo de este embrollo que muchos años de desidia lo llevó a estar donde está. No necesita el plus de su personalidad “medíatica” para lucirse. El sólo hecho de ser nuestro técnico deportivo le da “chapa” para cualquier lugar.





Como en todo “negocio” las dos partes obtienen un beneficio, pero no necesita de ningún complemento extra para lograr más.





Concretamente la formula del objetivo a seguir es la siguiente: “Racing necesita salir de la zona de riesgo, que es la promoción y para ello lo ha contratado a usted; y usted está en un club grande en toda su dimensión, para que sea valorado y reconocido como tal”.


En ambos casos es necesario mostrarse con seriedad.





Racing lo es, sus 106 años dan muestra de ello. Ahora llegó el momento que usted lo demuestre.





Hablando de los 106 años de Racing, que emoción tan grande es haber leído el 25 de marzo, cualquier espacio, de la agrupación que fuere, de mi querida Academia. Cuanta historia, cuanto laurel, cuanta felicidad y pensar que todavía existe algún “mequetrefe” que quiere empañar esta vidriera al mundo.





Trayendo a la memoria, las veces que tuve que decirle a algún distraído, ante la pregunta indecente y maliciosa ¿Qué hizo Racing?, siempre empecé con la misma letra… “primero nos tenemos que juntar, mesa de café mediante, otro día, donde tenés que traer un cuaderno, cien hojas si es posible, y varios bolígrafos, por si se acaban, para recibir el dictado de lo que te tenga que contar todo lo que es e hizo Racing”.





Se me quedan mirando y me responden: ¿pero que? ¿me vas a dar una lección?


Contesto: por supuesto, somos “la academia”, siempre damos lección.





Tiempo atrás dábamos lección de fútbol. Allí logramos obtener el “mote”.


Después sumamos otros rubros, como ser primeros en… Triple campeonatos…Uno de los estadios más grandes para su época… Aquel “equipo de José” agrandó la historia con records como estar 39 partidos invicto y tras perder con River un 2 a 0, estuvo después 26 partidos más, en forma consecutiva; el primer equipo argentino en ganar la Copa Intercontinental; el campeón argentino con mejor puntaje de la primera división con 61 puntos… Llenar una cancha sin jugar (7 de marzo 1999)… Jugar en dos lugares distintos, en mismo momento, representando al mismo club, con dos equipos distintos…El primer club en alquilar el plantel profesional completo… Llenar dos estadios en una final...





Hicimos historia y dimos lecciones también, de lo que no se debe hacer, como aceptar que “delincuentes” con nombre y apellido dirijan los destinos del club, tras la equivocación de presidencias democráticas mal votadas.





De aceptar la ayuda de foráneos tan distantes de los sentimientos del hincha, que dieron como resultado final un gerenciamiento vergonzoso, un órgano fiduciario que permitió todo tipo de maniobras ilícitas y una figura como la “quiebra” que fue la vil traición desde su génesis hasta su declaración jurídica, por la que el club se fue desangrando durante 20 años.





Estoy tan emocionado en escribir estas historias, que seguramente me estoy olvidando de muchas otras. Amigo lector, usted podrá comprenderme, 106 años no se pueden escribir en una nota.


Pero creo que lo más importante de todo este historial está resumido en un solo concepto. Durante 106 años la única asignatura que Racing Club obtuvo un “10, sobresaliente” e hizo historia a través de los años fue en “su gente”.





Fueron y son 106 años que el hincha de Racing ante cualquier algarabía o adversidad, siempre en su pecho lució la “blanca y celeste” y nunca renegó de ello. Así cuando vio lucir un juego esplendoroso lo acompañó con el aplauso de otrora; como cuando bautizó aquel “equipo de José” con un canto que llegó hasta el viejo continente y recorrió posteriormente el mundo futbolero. Actualmente, pese a los magros resultados e incluso perdiendo, desde la tribuna se despliegan las banderas más largas y grandes de la historia y el canto del hincha es una inyección al espíritu y el alma, donde se inflan los pechos y los pulmones para que se escuche en los cinco continentes.





Estos son 106 años de alegrías y tristezas, de triunfos exitosos y fracasos precipitosos.


Simplemente de un club con vida, y como la vida misma, no es ni blanca ni negra, es gris como su historia.


Aunque esta historia, está escrita en color gris, como la vida, el hincha a leerla, ve en letra de agua el color celeste y blanco.





También estamos de festejo en la Filial España, otros que se las traen. Nacidos de un solo sentimiento, el amor a y por Racing Club.


Desde a lo lejos, - parecer ser que cuanto más lejos, más se lo quiere a Racing - , supieron unir los aciertos y desaciertos y armar una filial que hoy es orgullo y fiel copia de un club de 106 años. Ellos, mucho más jóvenes, apenas 100 años de diferencia, están transitando el camino del mismo éxito que hizo grande al club.





Este es mi humilde homenaje a quienes se vistieron con los colores de Racing y con sus obras han logrado los que muchos desde aquí no lo hemos hecho. Poner la solidaridad al servicio del “hincha”, del “socio”, del “ser humano”.


Nombrar cada uno sería una falta de respeto, de mi parte, por los que no conocí o por los que conozco y esta emoción me haga olvidar algún nombre. Todos hicieron de esta filial un ejemplo de compañerismo.


Para todos ellos mis respetos y me pongo de pie para saludarlos en su onomástico y desearles que continúen por el camino emprendido, que la estrella brillante de Racing Club seguirá guiándolos.





Para terminar, me queda siempre la esperanza. La esperanza de que Racing siga cumpliendo años de gloria como hasta ahora. Que la filial siga creciendo en su empeño y multiplique sus obras de solidaridad que tanto ayudan económicamente, socialmente y espiritualmente a los racinguistas y que el propio Racing Club desde su Comisión Directiva hasta el equipo profesional de fútbol, a partir de ahora, estén germinando un laurel más para embellecer más su escudo.





Como corolario, copio los versos de Eladia Blázquez, una racinguista de ley, que en cada estrofa de cualquiera de sus canciones, vio la vida celeste y blanca.





Vos que tenés labia, contame una historia.
Metele con todo, no te hagas rogar.
Frename este absurdo girar en la noria
moliendo una cosa que llaman "verdad"...


Contame una historia distinta de todas,
un lindo balurdo que invite a soñar.
Quitame esta mufa de verme por dentro
y este olor a muerte de mi soledad...


Contame una historia...
Mentime al oído
la fábula dulce de un mundo querido, soñado y mejor...
Abrime una puerta por donde se escape
la fiebre del alma que huele a dolor...
Contame una historia
vos, que sos mi hermano,
volcame en la curda que me haga sentir
que aunque el mundo siga yirando a los tumbos,
aún vale la pena jugarse y vivir...


Batime que existen amigos derechos,
mujeres enteras que saben querer.
Y tipos con tela que se abren el pecho,
si ven que la vida te puso en el riel...


Contame la justa de un lecho de rosas.
¡Estoy tan cansado de andar por andar!...
Contame una historia con gusto a otra cosa,
y en la piel del alma poneme un disfraz...


En esta canción “Contame una historia”, veo entre líneas, la historia de mi querido Racing Club, tal cual la pudo haber visto Eladia.


Ella supo escribirla, hoy yo sólo les hables de DOS FESTEJOS Y UNA ESPERANZA.





Hasta la próxima


BobbyStone


Roberto Aníbal Roca