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VIVIR ES LINDO, PERO NO TE DEJAN - por Bobby Stone
07.May.2009
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San Lorenzo 1 Racing Club 1


Permiso. ¿puedo sentarme?


Tomo una silla imaginaria y me siento en la mesa de este bar cibernético con todos ustedes.


Antes de entrar, estuve dando vueltas por mi pensamiento. No me animaba a ingresar. No me animaba a decirles todo lo que estaba pasando por mi cabeza.





Me tuvo así toda la semana pasada, por eso no vine a charlar. Por eso…





…,en una palabra,... tuve “miedo”. Miedo de que no me comprendan. Miedo a recibir quejas de lo que estuviera pensando y diciendo. Miedo a perder la amistad de todos ustedes por las otras palabras, unas mellizas que siempre destruyen todo lo que está a su alrededor. “intolerancia e incomprensión”.





Pero hablemos primero de fútbol y después charlamos, si quieren de mi miedo.





El partido con el cuervo fue un “bodrio” total. Mediocre, tirando a malo. Nadie quería jugar a nada. La primera prueba la dio Simeone, apenas pisó la cancha salió al trote largo a esconderse en el banco.


La traición así se paga Cholo, nunca vas a poder borrar ese gol “pincha” que nos gritaste en la cara. Por más que sigas diciendo que sos de Racing, el mote de “traidor” te quedará como un estigma grabado en la frente para toda la vida. (Te aviso, que el autógrafo que me habías hecho, fue roto en mil pedazos y lo tiré donde debe ir todo aquello que proviene de los traidores. En la taza sanitaria).





El correntino Navarro, también se llevó algún regalo para la familia especialmente la madre y hermana. La tribuna te da todo, lo bueno y lo malo. Por eso cuando chico, tus padres te enseñan que en la vida hay que ser agradecido, hay que hacerles caso, no sólo porque son los padres sino por que son personas mayores y saben bien que nada es gratis en este mundo.





El tercer traidor, el Chaco Torres, seguramente se cree que salió airoso de esta patriada. Pero no fue así. Muchos lo nombraron en las tribunas a pesar de saber que no estaría en el campo de juego. Pero Chaco, no siempre se tiene la suerte de escapar al destino que uno mismo se forjó.





Los jugadores estaban como peleados con la pelota. En ambos equipos la misma quemaba. Nadie quería retenerla. Ni pisarla, ni mirar donde la iban a poner. Era cuestión de sortearla para cualquier parte.





Se nos fue así el primer tiempo. En el segundo, las cosas no cambiaron en nada, todo seguía igual. Es el momento de decir lo que siempre se dice en el fútbol. Algunos nombres hacen la diferencia y en San Lorenzo, tanto el “Papu” Gómez como el “Indicito” Solari, son el ejemplo. Una jugada entre ambos, pared de por medio, permitió la espigado delantero poner la pelota en el único lugar que quedaba en el ángulo conformado por el poste y travesaño y la mano de Migliore, abriendo el marcador en el bajo Flores.





Como todo equipo que pierde y que su esquema estaba puesto para llevarse el punto que le permitía seguir sumando, se fue en busca del empate. Los minutos no alcanzaban. Los cambios hechos por Caruso Lombardi, hicieron un equipo más aguerrido, jugando todas las pelotas. Los gritos del entrenador fueron claros. La idea era “ninguna pelota está perdida, con el cuchillo entre los dientes a jugar hasta el pitazo final”.





Así fue. Cuatro minutos de alargue era la esperanza. El correntino hizo que Sergio Pezzotta alargara un minuto más. Allí llegó el premio final. El desenfreno. La locura. Un simple corner, un Migliore que se corrió todo el campo de juego, una pelota peinada por Luguercio al segundo palo y allí atrás de todos y al mejor estilo del “panadero Díaz” (para los que tienen memoria) Martínez pone el frentazo sellando el empate definitivo.





Justo y merecido por todo lo que significa “nunca bajar los brazos” Seguimos sumando. Seguimos jugando mal, pero ¿a quien le interesa? Los come gatos en su partido contra Gimnasia de Jujuy, en la tacita de plata, llegaron una sola vez y mojaron; como aquel partido ganado a los tucumanos con ese gol en contra. ¿alguien pregunta si jugó bien o no?





El partido terminó y un punto fue a sumar a la campaña racinguista y el sexto partido sin conocer la derrota es la carta de presentación de este modesto equipo.





Racing Club 4 – Arsenal de Sarandí 1


Este partido pasó a ser bisagra de algo fundamental que transformó a este Racing. La gente como siempre, nada nuevo, alentó desde un primer momento, dejando un manto de papelitos ante el ingreso del equipo, que conmovía al más “pato” que estuviera en ese lugar.





En el final, la fiesta fue mayor, como mayor es esta ilusión donde todos los racinguistas estamos viviendo un romance celeste y blanco y este amor ciego que sólo alcanza borrar de nuestras mentes esos partidos del inicio de campeonato con sufridas goleadas de por medio.





El encuentro fue tan emotivo que no pasaron los 2 minutos que ya estábamos arriba en el marcador y con un gol del Tito Ramírez.


Una jugada aislada a los 13 minutos, con tiro libre, nos empatan. Pero la gente de Racing seguía cantando, ya que advirtió que el planteamiento que hizo Caruso Lombardi, no fue el de defender ese 1 a 0 tempranero, sino por el contrario, siempre fue el que tuvo la iniciativa, fue el aguerrido y encontró sus frutos a los 36 y 41 minutos, con goles de Yacob y de Martínez.





Terminó el primer tiempo con un 3 a 1 contundente. No se si la diferencia de dos goles era tan real en el campo de juego, pero si la actitud de los jugadores. Cada pelota que trasladaba Racing, se deslizaba con cierta magia y señorío, con destino a la red.





La actitud del equipo era totalmente distinta a la vista en todo el campeonato. Este equipo desde que se movió la pelota, salió a jugar y ganar el partido. La actitud positiva y ganadora hacía respirar aire de goleada.





El segundo tiempo, fue más táctico que futbolístico. Si bien Racing le cedió la iniciativa a Arsenal, ello no implicó titarse atrás o colgarse del travesaño. Se jugó de contragolpe, con delanteros rápidos como Luguercio, que aunque no conviertan goles, siempre es el que la toca o arrastra marca dejando espacios que otros ocupan. Es un juego muy enriquecido el que efectúa y es el juego silencioso, pero contundente.





El cuarto gol, llegó al final en un contragolpe perfecto. Un cambio de frente de Sosa, dejó a Caballero para definir y tras el rebote del arquero Campestrini, Lucas Castromán cierra el marcador definitivamente. El 4 a 1 estaba justificado y la algarabía abrazó al cilindro.





Con toda esta emoción y desenfreno por el triunfo obtenido, usted amigo lector se preguntará ¿de qué miedo me habla éste, cuando comenzó la nota?, que no quería compartir en la mesa con un séptimo partido jugado sin perder.





Y le tendría que confesar, que si, que tiene razón en enojarse por no saber disfrutar de esta alegría y compartir estos triunfos. Es que me encontraba influenciado por otros tantos hinchas de Racing, que como el país, no sabemos disfrutar de las alegrías; de los buenos momentos. Siempre, o nos quejamos de Racing por su mal juego, o nos quejamos de las cosas que rodean a Racing.





¿Me deja unos minutos o renglones explicarle? – Gracias –





A lo largo de la semana, después de haberle empatado con los “cuervos” en el último minuto; me pase visitando distintos lugares o foros o como quiera llamarlos, para leer sobre dicha “hazaña”. Leer anécdotas, circunstancias vividas en casos análogos, la amargura del “ciclón” y su gente que tanto nos cantaba “hijos nuestros”. En fin, deleitarme con una literatura celeste y blanca de alto contenido racinguista.





Todo fue en vano, nada de ello existió. Me encontré, entre tantas otras, con la discusión de que: si a Gimnasia Esgrima de la Plata le ganamos o no, o si nos pone contentos que pierda o no; que si son amigos o son enemigos a la hora de contar los puntos y miles de parámetros más, que esgrimieron con un léxico de calibre agresivo y hasta ofensivo.





En una de las listas a la que acudo, la discusión pasaba por el famoso bono de $20 por el día del club. La estrategia realizada tiempo atrás por D´Estéfano (perdón por haberlo nombrado); que si somos o fuimos 50.000 socios; que las internas de otros grupos políticos influenciaban y que estaba ahora gente trabajando para el oficialismo; las relaciones X – Y; auditoria ¡yá! y tantas otras circunstancias, que como reproche caían en cascada.





En otra de las listas, a las que también acudo, la discusión pasaba por el costo de porque siempre se juega con cable codificado y no en televisión abierta.





Para nada escapa a estas discusiones, los grandes granos de arena aportados por el periodismo pago y amarillento, que esta vez encontraron eco en el famoso bono de $20, para sacar una nota de una página entera en el “Olé”.





Como también, hacerle una nota a Ezequiel Gonzáles (más canalla que nunca), donde se arroga en decir que jugamos mal y la suerte de Racing en algún momento se va a acabar.


Otros dichos desde la sede de los “come gatos” fue el que “a un grande como Rosario Central, no hay que dejarlo que se vaya a la B”.





Sinceramente, estas manifestaciones me duelen de sólo escucharlas, aunque no tengan asidero, pero decir que Central es un grande y que nosotros estamos bajo la influencia exclusiva de “la fortuna”, indica que mal nos han hecho los diez años de orfandad, vividos con Blanquiceleste S.A.





¡Ve amigo lector porque decía que tenía miedo!





Porque en vez de estar, los racinguistas, ocupándonos de disfrutar estas alegrías, que no son tantas, ni tan seguidas, estamos discutiendo temas que seguramente tienen algunos su verdadera importancia, pero no son para hacerlo mediante un foro o libro de visitas, sino en los lugares pertinentes como asambleas o en su defecto quejas por notas a los actuales directivos.





Mientras nos insultamos y dividimos para llevar agua para nuestro molino, según la agrupación política que representemos, o bien defendiendo nuestra idea o postura en el lugar equivocado, nuestros detractores, que cada vez son más y a los ejemplos que he dado me remito, siguen ocupando espacios que nosotros mismos les vamos cediendo.





Tengo miedo que cuando reaccionemos sea tarde, como cuando lo fue con las últimas tres presidencias constitucionales (D´Estefano – Otero – Lalín) o cuando quisimos gritar nuestras verdades y hacer valer nuestros derechos, nos tildaron de desaforados (Fernando Marín) y las marchas fueron las que sirvieron para que el resto de la sociedad sepa quienes eran los que se quejaban y los verdaderos motivos que avalaban dichas marchas.





Tengo miedo a la falta de memoria de estos hechos. Hubo varios hinchas que dieron la vida en cada marcha. Digo bien, dieron la vida porque fallecieron en la misma.





Tengo miedo, que porque la pelotita esté entrando y que vayamos tomando continuidad en el juego, sorteando de a poco la “zona de la muerte”, nos demos el lujo de querer cambiar todo de golpe sin darnos cuenta de todo lo que se arriesga en cada reclamo exagerado y bajo exabruptos.





De todo ello tengo miedo. De ser tan pendulares, como el país. De no tener la medida justa para cada cosa.





¿Es tan difícil ir por los carriles establecidos en el estatuto social?


¿Es tan difícil dialogar en vez de monopolizar la discusión y sofocar al otro bajo presión y amenaza?





Porque no somos -una vez tan siquiera- inteligentes, como para disfrutar este buen momento futbolístico para unirnos, para traer proyectos a la nueva comisión directiva. Si ella, no responde a nuestras solicitudes, hagámonos sentir en el voto en la próxima elección societaria. Pero no provoquemos más fisuras de las que tenemos.





Cuando veo que suceden estas cosas, no dejo de repetir lo que tantas veces escucho decir de los labios de mi madre: “VIVIR ES LINDO, PERO NO TE DEJAN”





Hasta la próxima


BobbyStone


Roberto Aníbal Roca