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La perinola - Por Bobby Stone
07.Nov.2013
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LA PERINOLA

Una nueva derrota nos encuentra frente a frente. Esta vez con los once del Fortín:

Racing Club 0 – Vélez Sarsfield 1

El debut del querido “Mostaza” Merlo y toda la alegría que se vivió cuando su cabellera amarilla apareció en la cancha de juego, no alcanzaron para ganar un partido, donde hubo flashes de querer jugar más comprometidos con la camiseta.

No me cabe la menor duda que Merlo, lo primero que hizo, fue hablarles tal cual lo hace siempre con sus jugadores y en especial, aclararles cuales son las pautas que hay que tener en cuenta para ser un equipo competitivo.

No diré que el equipo se paseó por el campo de juego, porque ello no fue así. Lo que si se vio distinto, a lo que se venía viendo, es que hubo confianza en el juego, espíritu solidario y más que nada aptitud en el desarrollo del partido.

La realidad fue, que perdimos nuevamente, pero de a poco se vio un “querer ser”. Se notó que la dirección técnica había cambiado. Se olfateaba aroma a “Mostaza”-

Con todo ese bagaje de esperanza, se viajó a Bahía Blanca. El equilibrado Olimpo nos esperaba, con la necesidad de sumar puntos y nosotros más que nunca comenzar a ganar en el campeonato.

Merlo se destacó por su conducta cabulera. No se vio sus consabidos “cuernitos”, aunque en varias oportunidades se lo vio con los brazos cruzados. Pero no hay dudas que su condición de tal, tiene una atracción fatal a todo lo que se cábala. Se podría decir que con ello se logró:

Olimpo de Bahía Blanca 0 – Racing Club 1

Se jugó respetablemente. Se ajustaron las marcas y pases cortos; no se rifó la pelota, como antes se lo hacía. Pero volviendo a las “cábalas y demás afines”, no hay dudas que Merlo estuvo en su salsa.

Era el partido que se jugaba en la fecha “13” (la desgracia). El gol se convirtió en el segundo tiempo al minuto “17” (la yeta). Sumándose a ello, que hacía 626 (capicúa) minutos que no se convertía un gol. Como corolario de acontecimientos o si quiere llamarlo como la “frutilla del postre”, todo se hizo ante los “dioses del Olimpo”

¡¡¡Por Dios!!!! Si esto no está documentado como un llamado de las cábalas, ¿Cómo se lo puede llamar?

Amigo lector, la “mufa” se fue. ¡¡¡Desapareció!!!. Se rompió el “hechizo”. No sólo Racing metió un gol, que se le venía negando sistemáticamente, sino que también pasó a ganar su primer partido en el campeonato, con el mismo equipo al cual no se pagaba ni cinco centavos, doce fechas atrás.

No sólo las cábalas dieron sus frutos. El “maestro” puso los puntos sobre las ies. Habló con claridad deportiva y por sobre todas las cosas, habló de “futbol”. No hay misterios con él.

Con la suma de la suerte y la capacidad de llegar a los jugadores, Racing estaba dando los primeros pasos a una nueva etapa.

Pero como en la vida “no son todas rosas”, en La Plata, exactamente en “el bosque” lo esperaba el amigo “el lobo”. Un nuevo escollo tenía que sortear para saber si realmente ese famoso “hechizo”, se había roto o no. Hacía once años que no ganaba en ese terreno y con la historia de la campaña que venía haciendo hasta el momento, daba miedo pensar que una derrota sería el verdugo de éste momento atroz.

El resultado…

Gimnasia Esgrima de la Plata 1 - Racing Club 3

… lo dice todo. El juego desplegado por Racing Club, fue parejo, siempre con la iniciativa y fue así como se arrimaba al arco del lobo a medida que pasaban los minutos.

La labor fue muy simple, apretar en todos los espacios del campo de juego. Elaborar jugadas basadas en la “solidaridad” es decir, todos colaboraban en el ataque. Todos colaboraban en la defensa. Creo que ese fue el mayor mérito. Esa fue la mejor virtud.

La mano de “Mostaza” Merlo se la veía a lo largo y ancho de toda la cancha. Era una marca registrada.

Las personas que fueron al bosque, de seguro ingresaron pensando que éste paupérrimo equipo, que los visitaba, por los antecedentes ya vertidos en los 12 partidos anteriores, no podían hacerle mella al organizado local. Y que el partido ganado a Olimpo, lo consideraban como que “una golondrina, no hace verano”.

Sin perjuicio de ello, con la sapiencia de las cábalas de Merlo, a su ingreso lo colmaron tirándoles flores amarillas. Como si ello, provocaría un asombroso pánico ancestral y Racing estaría perdido en el campo de juego, como “bocha sin manija. Pero resulto todo lo contrario. Se olvidaron que es acto, es similar a como cuando, se le tiran flores a los Dioses a su paso.

Así fue el ingreso de Reinaldo Carlos Merlo al bosque y con la misma sonrisa de su ingreso, fue después el egreso de dicho lugar.

Creo que no es necesario decirles los mismos que tiraron flores, recibieron un baldazo de agua, bien fría, ante el desarrollo del juego. Lo inesperado sucedió. El presunto equipo mediocre de “Mostaza” no sólo ganó, sino que goleó. Que gustó, no sólo a los simpatizantes que lo vieron por TV, sino al mismísimo Merlo.

Las cábalas seguirán estando. Pero la carta mayor de triunfo y éxito está en la actitud y la solidaridad desplegada en el campo de juego por los jugadores, donde el lema que les inculcó Merlo es “todos ponen” , al igual que en el juego de LA PERINOLA.
BobbyStone
Roberto Aníbal Roca