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EL PASADO GRITÓ PRESENTE - por Bobby Stone
05.Dic.2013
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No hay dudas que el clásico más antiguo del futbol argentino, es Racing contra River Plate. Pero tampoco tenemos dudas, que el clásico que se jugaría el domingo 24 de noviembre de 2013, sería el clásico más devaluado de la historia del futbol argentino, dado el presente de ambos equipos.

Racing Club 1 – River Plate 0

Llegado el momento de analizar el partido, podemos decir que Racing presentó un esquema totalmente distinto a partidos anteriores. Se lo vio más aguerrido. Con un plan determinado que lo fue llevando a cabo y cuyo resultado se lo disfruto en el final del encuentro.

El marcador fue engañoso, ya que tuvo varias oportunidades de convertir más goles, pero no llegaron a concretarse.

No sólo se ganó el encuentro, sino que se ganó a una camiseta casi invencible para nuestra institución. Se quebró la racha de no ganar en el cilindro y además Merlo, volvió a darse el gusto de no perder contra River.

Rosario Central 1 - Racing Club 1

Aquí la cosa se presentó distinta. Desde el pitazo inicial Racing estuvo dormido y ello le trajo aparejado que a los 5 minutos de juego comenara a perder el partido.

No solo estaba dormido, sino que no hacían tres pases seguidos. No podían dejar la pelota en los pies de un compañero. Cuando intentaba armar alguna jugada, en el centro del campo se desvanecían todos los intentos. Así fue que recién a los 35 minutos de la etapa inicial, en los pies de De Paul, Racing tiene la oportunidad primera de patear al arco, elevando el tiro sobre el travesaño.

Tratando de interpretar que juego quería hacer el equipó de Mostaza Merlo, casi llegué a creer que jugaban al Rugby. Iniciaban las jugadas y en vez de adelantarse para atacar, lo hacían dando pases para atrás. Realmente un juego totalmente desequilibrado.

En el segundo tiempo la cosa no cambió en demasía. El equipo no aparecía. Mirándolos jugar me retrotraje a las primeras fechas donde teníamos un juego de la misma estirpe, perdiendo sistemáticamente y nos hizo ver la tabla desde lo más bajo.

Todos esperábamos que merlo pusiera coto a esta incomprensión futbolística, pero no fue así. Mantuvo el mismo sistema de juego, casi suicida. Volvimos a tener memoria de lo mal que se juega y así fuimos desarrollando el juego.

Llegó el momento de hacer los cambios y todo racinguista estaba esperando que volvieran a recordar lo hecho en el cilindro, la semana pasada. Pero no, Mostaza se limitó a cambiar figuritas. Cambió nombres, pero el planteo desde el minuto cero lo mantuvo. Errado pero convincente con su pensamiento que era lo mejor que podía esperar de éste Racing.

Ibañez, entró por De Paul. Hauche por Viola y Dineno por Vieto. Es decir que el desarrollo de juego seguía con la misma temática.

Todo hacía creer que el partido estaba totalmente cerrado. Con un Racing que se conformaba con volverse a Avellaneda sin los tres puntos, pero con un solo gol en contra. Merlo cruzado de brazos seguía mirando el campo de juego y todos internamente nos preguntábamos:
¿Esperando qué?

La respuesta llegó al minuto 41 del segundo tiempo. Escapada de Cahais por su banda centro pasado y el “demonio” Hauche entra a la carrera y sin saber ¿cómo? Si pateando, empujando o qué, le hace un globo a la salida de Caranta y la cuelga en el caño opuesto.

Sólo Merlo esperaba algo así. Sólo Mostaza confió en ese plan tan errático, mezquino y suicida. Sólo él, el único que planifica un gol cuando todos esperábamos que los “canallas” no nos conviertan algún gol más.

Es sabido amigo lector, que Merlo es zorro viejo. Que no es caprichoso en el tema de mantener un resultado, y menos aún cuando es desfavorable.

Me tomo el atrevimiento de afirmar fehacientemente, que a Racing no le quedó mejor entrenador para este presente, que el maestro Mostaza Merlo. Un mago más, que así como saca un conejo de la galera, él saca un gol de lo imposible. En el segundo tiempo era el según do ataque que habían armado. No hubo otra jugada en todo el partido.

Pero no todo termina aquí. El mago Mostaza (no Mustafá) nos deleitó con ese gol de sabor a empate, pero su obra mayor fue a los 48 minutos, con el partido altamente terminado y una última jugada con pelotazos cruzados, palo, rebotes y el MILAGRO MERLO se produce dejando a todos los concurrentes en el estadio de Arroyito, con la boca abierta… la apelota se fue al costado del parante izquierdo de Saja, afuera.

Para mis adentros vociferé “cartón lleno… no va más”.

Rosario quedó helada, la única sonrisa y resplandor estaba en la cara de Mostaza merlo.

Se empató un partido imposible. Se volvió a jugar pésimo, como en los tiempos de Zubeldía. Sólo el milagro Merlo trajo brillo al encuentro.

El equipo jugó tan mal, que EL PASADO GRITÓ PRESENTE .

Hasta la próxima
BobbyStone
Roberto Aníbal Roca