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EL DESPERTAR DE UN GIGANTE -por Bobby Stone
19.Dic.2014
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Racing Club 1 Godoy Cruz 0

Cuantas veces me senté frente al computador pensando ¿Cómo explicar esta nueva derrota? o ¿Cómo entender que dominamos los 90 minutos y en el minuto final nos empataron o nos ganaron?

Realmente hay que haber padecido esa circunstancia para poder hoy sentarse frente a ese mismo computador y comenzar a escribir con el corazón latiendo a más de lo acostumbrado, un cierto temblor en las manos y la alegría empañando la visión la frase …”Racing Campeón 2014”.

El partido con el equipo Tomba fue más sentimiento que técnica, ya que, si bien hubo jugadas que ameritaban terminar en gol, los jugadores fallaban en la instancia final y la figura del arquero Moyano comenzaba a hacerse más grande de lo que es.

Pero ¿A quién le importaba como jugaba Racing? Aproximadamente 70 mil personas estaban a la espera que ingrese el primer gol para asegurar de una vez por todas el campeonato. Dos semanas de espera habían sido tremendas.

Con el gol de Centiurión a minutos de jugado el segundo tiempo, dio rienda suelta a la alegría descontrolada y el fervor que sólo un amante de Racing puede tener. Ya no importaba el gol que había logrado River en su partido. La gallina estaba ya preparada para quedar nuevamente segundo como fue toda su historia.

Lo único que era valedero era el pitazo final de árbitro Diego Ceballos.

¡Qué día! Las elecciones de las nuevas autoridades.
¡Qué momento! Racing Campeón
¡Qué noche! Hasta las 3 de la mañana en el obelisco con mis hijas que no querían terminar la gran fiesta popular.
Realmente Jornada histórica en la vida racinguista.

Tantas cábalas, tantas coincidencias que se fueron dando a lo largo del campeonato, daban a entender que todo se encaminaba a la gran hazaña de salir campeones, pero había que jugar el partido final. El partido que era de sola responsabilidad de Racing. En los once jugadores estaba toda la gloria.

Hablando de cábalas, no olvidemos que el pitazo final de Diego Ceballos, fue cuando el reloj marcaba exactamente las 22 horas, 22 minutos. Números que no sólo pasan por ser “el loco”, aunque todo en ese momento era una locura de alegría y pasión; pasa que es el mismo número que posee al camiseta de otro Diego, aquel que vino de Europa para salir campeón con Racing.

Milito, el que apenas firmó contrato con la institución de Avellaneda, pidió a su compañero Aued, que le permitiera utilizar el número 22 en su camiseta, como antaño cuando salió campeón, para repetir la historia.

Así con tanta algarabía, se terminaba un ciclo y comienza otro.

Todavía no deja de pasarme como una película, la imagen de Cocca cuando dijo que perder un “clásico” no le resultaba tan importante, cuando estaba preparando al equipo para terminar bien el campeonato.

Hoy día somos muchos los que nos arrepentimos de haber considerado una falta de respeto tal razonamiento. Aunque me cuesta aceptar que no me interesa perder con el rojo.

Entremos en el concepto actual de “Racing Positivo”. Porque no exigir ambas circunstancias. Ahora como campeones, podemos caminar por un campeonato que dura todo un año y además podremos ir por el bicampeonato y además por ganar el “clásico” contra los contrincantes de siempre.

Otro tema es el caso de Sebastián Saja. Altamente cuestionado en el inicio del campeonato, por haber sufrido goles propios de su torpeza o responsabilidad. Hoy día al final del campeonato, con 584 minutos acumulados sin recibir goles, próximo a batir el record de Agustín Mario Cejas, arquero de aquel “equipo de José” (año 1966/1967), quien ostenta el record de 618 minutos en igual circunstancia. Es decir que hoy día Saja está a 34 minutos de igualar ese record.

Lo hasta aquí narrado, resulta ser el corolario de una campaña que sin lucir, brilló por todo un abanico de hechos que sumaron en forma idividual y que terminaron con el título de campeón.

Trece años después de campeonar el equipo de Mostaza Merlo, con todo un bagaje de cábalas y cuernitos , viene ahora el equipo de Cocca, que por lo dicho anteriormente, no escapa a la circunstancia fortuita.

Llámelo como quiera, amigo lector, sólo puedo decirle, como ya dije en mi nota anterior, que jugando bien, jugando mal, con suerte o sin ella, lo único que me importaba era llegar a esta instancia de ser campeón.

El primer paso está dado. Ahora nos falta la copa libertadores y encaminarse para el bicampeonato. Espero que las autoridades, tras su reelección, sepan cuidar al equipo campeón y no cometan la atrocidad del 2001 que desarmó lo que tanto había construido Merlo. Es más, espero que sin tocar a nadie, sepan armar con nuevas adquisiciones y del semillero subcampeón que tenemos en la reserva, lograr un segundo equipo para afrontar los dos frentes que deberemos sortear.

Es un desafío inmenso, pero no imposible.

Para dar por finalizada esta última nota de año 2014, resta agregar que el destino nos pone nuevamente en el camino de lograr campeonatos y títulos internacionales, como los que nos tenía acostumbrados, antaño el Racing Club, para los que tenemos cierta edad.

Con este presente, volvemos, los racinguistas, a soñar con EL DESPERTAR DE UN GIGANTE.

Hasta la próxima
BobbyStone
Roberto Aníbal Roca